Llevo un mes viendo un montón de recetas de albóndigas en muchísimos blogs. Y me ha surgido la necesidad imperiosa de prepararlas, aunque habitualmente nunca las hago en casa, es mi madre las que las prepara, yo sólo las he hecho un par de veces, y ya ni siquiera me acordaba de la receta. Ya se que las recetas de las madres nunca salen igual que a ellas, pero en este caso, y, aunque me había dado la receta, como siempre, con mucha imprecisión (creo que le ocurre a la mayoría de las madres, je,je.), ésta vez me has salido con el mismo sabor que las de ella. Las albóndigas no me han quedado perfectamente redondas, quizás porque las he hecho muy grandes.
El día que hice las albóndigas vino a comer mi sobrina Sofía, y preguntó: Tito, ¿cuándo come la tita?, a lo que mi marido le contesto: cuando haga las fotos. A lo que ella respondió asombrada: tita, ¿le vas a hacer una foto a las albóndigas!!!!!!!!?. No sabéis lo ridícula que me sentí en ese momento, y la verdad, es que una cosa que para nosotros, en casa, se ha convertido en algo habitual, cuando viene alguien a casa no entiende que antes de comer haya sesión fotográfica, je,je. Supongo que a muchos de vosotros, que también tenéis blog, os habrá pasado alguna vez, je,je.
INGREDIENTES:
- Un kilo de carne picada, mitad cerdo, mitad ternera (me han salido casi 30, bien hermosas)
- 2 huevos
- 1 rebanada de pan grande
- Leche
- Perejil picado
- 2 dientes de ajo
- Harina
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta
- Para la salsa:
- Un puñado de almendras
- 1 diente de ajo
- 1 rebanada de pan
- Media cebolla
- 1 tomate
- 1 pastilla de caldo de carne
- Medio litro de agua
- Un poco de vino blanco
- Sal
- Pimienta
PREPARACIÓN:
Unas horas antes, o la noche anterior prepararemos la carne para las albóndigas. Para ello pondremos en un bol amplio la carne, dos huevos batidos, el ajo y el perejil picado, así como la rebanada de pan mojada en leche. Salpimentamos y mezclamos con ayuda de un tenedor o directamente con las manos. Dejamos en maceración varias horas o toda la noche dentro del frigorífico.
Cuando hayan pasado esas horas iremos haciendo las albóndigas con la mano o con dos cucharas, si le tenéis manejo al asunto. Yo las hice con las manos. Después pasamos por harina cada bola y freímos en abundante aceite de oliva, a fuego medio. Cuando se hayan frito todas reservamos sobre papel absorbente para que suelten el exceso de aceite.
Ahora preparamos nuestra salsa de almendras. Lo primero es hacer un caldo de carne con el agua y la pastilla de caldo. Reservamos. Ponemos en una sartén con un poco de aceite las almendras, el ajo y la rebanada de pan. Freímos un poco y sacamos, poniéndolas en el vaso de la minipimer. En ese mismo aceite pocharemos la cebolla picadita, y cuando se haya vuelto transparente, rallaremos el tomate y también pondremos en la sartén. Sofreímos unos minutos. Sacamos y echamos en el mismo vaso donde tenemos las almendras. Trituramos todo. Cogemos una cacerola y echamos el caldo de carne, añadimos el sofrito, removemos con una cucharada de palo y cuando esté caliente añadiremos las albóndigas. Dejamos a fuego medio, hasta que espese la salsa, se le puede añadir un poco de vino blanco o agua si vemos que nos espesa mucho la salsa. Dejaremos durante unos quince minutos. Retiramos y servimos, en este caso las hemos acompañado de una ensalada.
La salsa que nos queda está para no parar de mojar pan. Y convierte a estas albóndigas en un verdadero plato de lujo.
Lidia.

