Hoy es viernes y la propuesta es bien sencilla para sorprender a nuestros invitados con unas mini pastelas morunas. Ya en mi comienzos del blog os enseñaba la receta de la pastela moruna con hojaldre, después publiqué una con pasta filo, y ahora toca en versión mini. No es la primera vez que las preparo, aunque nunca las había fotografiado para publicarlas. Y el otro día volví a hacerlas y aproveché para publicarlas. Las probé en versión mini cuando mi amiga Ana María las llevó a una reunión y la receta es la que ella misma tiene publicada en su blog. Es una receta que donde va triunfa, que se puede preparar con unas horas de antelación y que estará ideal para compartir en reuniones.
Mi suegro tiene un arbolito de kumquats y estos últimos años está más de adorno que otra cosa. Al principio hacía mermeladas, licores, los añadía a algunas comidas....pero en los últimos tiempos o los regalamos o las naranjitas se caen del árbol sin que nadie las aproveche. Este año hemos regalado algunas, pero siguen saliendo y da una pena verlo tan vistoso y tan poco aprovechado que este año me he propuesto hacer recetas con ellos. Buscando inspiración en Pinterest encontré ésta receta que resultó pertenecer a un libro de cocina de una chef marroquí que tiene un restaurante en San Francisco con una estrella michelín, Mourad Lahlou. Un chico nacido en Marrakech que emigró a Estados Unidos a estudiar economía y ha acabado siendo propietario de un restaurante con estrella. Al margen de la historia personal de su autor, la receta es espectacular, basada en los sabores de su tierra. Nos encontramos con unos pichos de langostinos marinados en aceite, ajo, curcuma, perejil, comino, jengibre y cilantro (además llevaba estragón, que yo no lo puse). A la hora de ensartar el pincho cada langostino abriga a un kumquat, por lo que la explosión de sabores en cada bocado es sublime.
De nuevo llegan a mi cocina aromas de otras tierras, Marruecos está tan cerca de la Península que es raro que su cocina no nos sea más cercana. Yo tuve que cruzar el estrecho hace años para descubrir parte de su riqueza gastronómica. Y desde entonces han sido más de un tajine los que han desfilado por aquí. Todos consiguen el mismo efecto en mí y en los que lo prueban, llevarnos a tierras que jamás conoceremos a fondo y que quizás idealizamos, pero es que su cocina es tan rica en matices y sabores que embriagan desde el principio. Esta paletilla de cordero iba camino de convertirse en una preparación más tradicional y por el camino acabó convirtiéndose en una receta de otra tierra. Además como nos sobró preparé otra receta que traeré más adelante. Os animo a que preparéis estas recetas en casa, son muy fáciles y el resultado muy bueno.
Después de un parón no previsto de unas semanas sin publicar, vuelvo a publicar una receta. La verdad es que ya os comentaba al principio del verano que no me iba imponer ningún ritmo de publicación, sólo según tuviese ganas o no de hacerlo. A esto se ha añadido que he estado unos días fuera, por lo que los días han ido pasando y yo sin publicar. Esta receta la preparé hace ya algunas semanas para participar por primera vez en el reto del blog Cocineros del Mundo que organizan para la comunidad de Google + del mismo nombre. Este mes se proponían como ingredientes, en la categoría de salado el pollo y en la de dulces, las ciruelas. Mis ciruelas después de unos días sin ser preparadas pasaron a convertirse en mermelada, por lo que para esta primera participación sólo he podido hacerlo con la receta de pollo, y con ésta participo en el reto de agosto de Cocineros del Mundo de Google + en el apartado de salado. En realidad no se trata de un Tajine, puesto que no ha sido preparado en el recipiente del mismo nombre, pero por los ingredientes si que se parece a las recetas propias de la cocina marroquí. Para mi se trata de una receta de aprovechamiento, por lo que la fui improvisando sobre la marcha, y el resultado fue muy bueno, por lo menos a nosotros nos gustó mucho.
Oficialmente, con el comienzo del cole hoy, empezamos nueva temporada. Para mi ésta es una de las épocas más tristes del año, siempre lo ha sido. Cada día anochece más pronto, las playas quedan vacías (esto por un lado es positivo, je,je), y, lo peor, es la vuelta al cole de los niños, lejos de alegrarme, como le ocurre a la mayoría de las madres, para mi es una enorme tristeza separarme de ellos después de casi tres meses pasando todo el día juntos. La casa se queda triste sin ellos, así que de nuevo me vuelco en mi cocina, para quedar completamente atrapada en ella. Empezamos este lunes de "vuelta a todo" con un tajene de pescado, concretamente de merluza. Se trata de un plato que es la mezcla de una receta de un libro de cocina marroquí y los ingredientes que tenía en mi dispensa. Con todo ello he conseguido un plato estupendo, por el que mi marido nuevamente me ha felicitado (la verdad es que no es difícil acertar con él, le gusta todo). No se si los tomates secos se usan en la cocina marroquí o no, pero la verdad es que yo tengo fijación con ellos, y creo que le van a todo. Y estas aceitunas (en la receta original eran moradas) son las últimas que me quedaban de mi "cosecha", ¿os acordáis cuando os puse la receta el año pasado?.
INGREDIENTES:
- 5 trozos de lomo de merluza (podéis poner cualquier otro pescado)
- Un puñado de tomates secos
- 1 manojo de perejil
- 3 dientes de ajo
- Medio limón (en la receta original un limón confitado)
- 100 gr. de aceitunas aliñás
- 1 cucharadita de pimienta
- 1/2 cucharadita de comino
- Sal
- Aceite de oliva
- Agua
PREPARACIÓN:
No lo he preparado en el tajene de barro, puesto que aún no he comprado un adaptador para la vitro, así que he cogido esta cazuela con fondo grueso. En el tajene o cazuela ponemos el aceite, los trozos de pescado, los tomates secos (que previamente habremos hidratado en agua caliente durante una media hora), los ajos machacados, el limón en rodajas, las aceitunas, el comino y el agua (medio vasito).
Dejamos cocer unos 35 minutos a fuego muy lento si es una cazuela, como la mía, y en caso de tratarse una tajene lo haremos durante un poco más de tiempo.
Cuando comprobemos que todos los ingredientes están cocinados y gran parte del caldo se haya evaporado (dejamos un poquito para que esté más jugoso el plato), retiramos del fuego y servimos, si lo hemos hecho en el tajene en el propio tajene tapado con su tapa chimenea, y si no, servimos en platos o cazuelas individuales, como ha sido en mi caso.
Los sabores de este plato nos transportan a otros lugares, si os gusta este tipo de platos seguro que triunfaréis con éste, además ahora con el comienzo de otra temporada necesitamos platos de este tipo, para ir aligerando, aunque el plato que os traeré el próximo miércoles es una excepción, y si no ya veréis.
Lidia.
El tajín (en árabe طجين, transcrito frecuentemente tajine, siguiendo la fonética del francés) es un plato habitual de la cocina magrebí que toma su nombre del recipiente de barro en forma de cono en el que se prepara. Este recipiente es un plato de gran diámetro y, generalmente, de poco fondo, hecho de barro cocido y barnizado y dotado de una característica tapa cónica. Esta tapa normalmente no se usa durante el proceso de cocción sino después, para mantener el calor de los alimentos. Los alimentos se fríen primero y luego se cocinan estofados a fuego muy lento. Los ingredientes y el modo de preparación son habituales de lo que se denomina dieta mediterránea. Los platos se pueden condimentar con una amplia variedad de ingredientes salados o dulces, miel, frutas, frutos secos y especias. Estas especias, además de las habituales en la cocina magrebí, suelen incluir la mezcla que se conoce como ras al hanut, que se elabora según una amplia variedad de recetas. (Fuente Wikipedia).
Hace tiempo que quería comprarme un tajín, aunque no encuentro uno que me termine de gustar, por lo que el otro día encontré éste a buen precio, y mientras encuentro el tajín de mis sueños, voy a usar éste. Aunque este plato no lo he cocinado con él, sólo lo he puesto para presentarlo, ya que no va con la vitrocerámica (salvo con un adaptador para la vitro, que tengo que comprar), y con el calor no quise encender la barbacoa, que en ella si se puede cocinar con este recipiente. La receta la vi en un libro de cocina marroquí que tengo y al que ya le tenía ganas.
INGREDIENTES:
- Una pechuga de pollo con hueso (en la receta original se usa pollo entero de corral)
- 150 gr. de ciruelas pasas sin hueso
- 150 gr. de orejones
- 1 cebolla
- 50 gr. de almendras
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de mantequilla derretida
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de pimienta
- 1/2 cucharadita de azafrán en hebras
- 1 cucharadita de jenjibre en polvo
- 1 vaso de agua
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharada de agua de azahar
- 1 cucharadita de canela
- 3 cucharadas de agua
- 1 cucharada de semillas de sésamo
PREPARACIÓN:
Quitamos la piel de la pechuga y cortamos en trozos. Pelamos y cortamos la cebolla en juliana y reservamos. En una sartén ponemos una cucharada de aceite de oliva y freímos las almendras (podemos quitarle la piel). Dejamos que se enfríen sobre papel absorbente.
En una sartén ponemos el resto del aceite, y la mantequilla derretida y sofreímos los trozos de pollo, a los que le habremos añadido sal. Añadimos la cebolla, la sal, la pimienta, el azafrán, el jengibre y mezclamos. Cocemos a fuego suave. Agregamos el vaso de agua y tapamos, dejamos cocer durante una media hora. Mientras, en un cazo, pondremos las ciruelas y los orejones, junto con el azúcar, el agua de azahar, la canela y un poco de agua. Cocemos a fuego medio durante unos 20 minutos.
Comprobamos que el pollo está tierno y retiramos del fuego. Ponemos el pollo en una fuente o tajín, regamos con la salsa que nos haya quedado en la sartén, ponemos las ciruelas y los orejones por encima, espolvoreamos con las semillas de sésamo, que previamente habremos tostado y acabamos añadiendo las almendras. Servimos.
Este tipo de platos no tienen la mayor dificultad y siempre suelen ir acompañados de frutos secos, y abundantes especias, lo que les aporta un sabor muy exótico y marcado. Si no os gusta la pechuga, porque os resulte muy seca podéis sustituirla por otro tipo de carne, o por otra parte del pollo más jugoso.
Lidia.
Ya tengo publicada en el blog la receta de la pastela moruna, pero en aquella ocasión la hice con hojaldre, y el resultado es muy bueno, aunque esta vez quería probar con la pasta filo que es con lo que se hacen realmente las pastelas. La receta es muy parecida a la anterior, aunque esta vez he añadido los ingredientes a ojo y además le he puesto almendras laminadas y otro ingrediente poco ortodoxo tratándose de la cocina marroquí, vino dulce. No sabría decir cuál de las dos está más buena, sólo que las dos son muy fáciles de preparar, aunque el hojaldre es más fácil de encontrar y más barato que la pasta filo.
INGREDIENTES (Para una pastela de 18 cm. de diámetro, para dos personas y nos sobra un poquito):
- Media pechuga de pollo
- 1 cebolla pequeña o mediana
- 2 dientes de ajo
- Ralladura de un limón
- Un puñado de pasas sultanas
- Un puñado de piñones
- Almendras laminadas
- 2 cuchararadas de Ras el Hanout (mezcla de especias morunas, es muy fácil de encontrar en grandes superficies)
- Medio vaso de vino dulce (yo le puse Moscatel)
- Aceite de oliva
- Sal
- Azúcar glass y canela molida para decorar
- 8 hojas de pasta filo
- Mantequilla para pegar la pasta filo
PREPARACIÓN:
Ponemos la media pechuga de pollo en una olla con agua salada e hirviendo y dejamos de 30 a 40 minutos, hasta que se cueza completamente. Entonces sacamos y dejamos enfriar. Cuando esté fría desmenuzamos en trocitos pequeños.
En una sartén con aceite de oliva pondremos la cebolla y los ajos picaditos hasta que se pochen, después añadimos el pollo picado, y mareamos un poco. Entonces añadimos un puñado de pasas sultanas, un puñado de piñones, un puñado de almendras laminadas y la ralladura de limón. Mezclamos y añadimos las dos cucharadas de Ras el Hanout (podéis poner la mitad si no os gusta muy picante). Añadimos el vino y dejamos reducir.
Mientras, preparamos un molde redondo desmontable (el mío era de 18 cm. de diámetro). Ponemos papel de hornear en la base, pillándolo con el aro y untamos los laterales con mantequilla. Doblamos una hoja de pasta filo y la ponemos en la base dejando que sobresalga por la parte de arriba del molde. Y así hasta poner cuatro hojas dobladas que cubran todo el fondo y que sobresalgan por todo el molde, las vamos pegando entre ellas con mantequilla derretida, aplicada con un pincel de cocina (no se si me explico, pero dentro de estas hojas va el relleno, que luego taparemos con más hojas y cerraremos con los extremos que nos hayan quedado). Ponemos el relleno dentro y vamos cogiendo más hojas de pasta y doblándolas, esta vez en cuatro para tapar el relleno. Después cerramos con las hojas que sobresalen por los extremos, doblándolas por los extremos, haciéndole una especie de filo para que quede más estético. Pintamos la superficie con huevo batido y metemos en el horno precalentado a 200º hasta que se nos dore, unos veinte minutos.
Sacamos, desmoldamos y espolvoreamos con azúcar glass y canela molida. La podemos tomar tanto caliente como fría. Está igual de buena.
Espero que os haya gustado la propuesta de hoy.
Lidias.
Y hoy termino esta semana con otra receta salada, la semana que viene prometo traer recetas más dulces, pero entended que con la operación bikini en marcha, debemos prescindir de tanto dulce, y eso sí, no dejar de comer fruta, que tenemos las fruterías llenas de maravillosa fruta de temporada. Vengo con un plato marroquí, aunque la receta la he ido haciendo sobre la marcha. El resultado ha sido delicioso. Espero que a vosotros también os guste.
INGREDIENTES:
- 250 gr. de cous-cous
- 50 gr. de mantequilla
- 1/2 cucharadita de ras el hanout
- 8 chuletitas de cordero (la mayoría de las mías eran sin palo)
- 1/2 cebolla
- 1 diente de ajo
- Pasas sultanas
- Almendras peladas
- Canela molida
- Jengibre molido
- Unas hebras de azafrán
- 1 pastilla de concentrado de carne
PREPARACIÓN:
Ponemos a pochar la cebolla picadita y el diente de ajo, cuando la cebolla esté transparante añadimos las chuletitas y espolvoreamos la pastilla de concentrado de carne, damos unas vueltas hasta que se vayan dorando las chuletitas. Añadimos las almendras y entonces añadimos las hebras de azafrán, media cucharadita de jengibre y media de canela molida. Seguimos en el fuego y cuando se hayan dorado las almendras añadimos las pasas, salteamos todo unos dos o tres minutos y retiramos del fuego y reservamos.
Mientras haremos el cous-cous según las instrucciones del fabricante, y añadiremos los 50 gr. de mantequilla y la media cucharadita de ras el hanout. Dejamos reposar tres minutos y servimos sobre una bandeja. Volcamos las chuletitas en el centro, y a comer. Cuando nos sirvamos en el plato mezclamos todo para que el cous-cous coja el sabor que sueltan las chuletitas.
Si nos os gusta las especias que he puesto, podéis suprimirlas o cambiarlas por otras que os gusten más.
Lidia.
Mientras haremos el cous-cous según las instrucciones del fabricante, y añadiremos los 50 gr. de mantequilla y la media cucharadita de ras el hanout. Dejamos reposar tres minutos y servimos sobre una bandeja. Volcamos las chuletitas en el centro, y a comer. Cuando nos sirvamos en el plato mezclamos todo para que el cous-cous coja el sabor que sueltan las chuletitas.
Si nos os gusta las especias que he puesto, podéis suprimirlas o cambiarlas por otras que os gusten más.
Lidia.
Ya hace tiempo que quería hacer esta receta, la había probado en casa de mi amiga Lola y me dijo que me daría la receta. Aunque creo que la receta original va con pasta filo, es difícil, de encontrar, por lo que ella lo hace con masa de hojaldre, y yo también la he hecho así. Otro día probaré a hacerla con la pasta filo, creo que será más ligera, aunque con el hojaldre está igual de buena. Ella no me ha dado cantidades porque cada uno pone según sus gusto. Yo os voy a poner las cantidades que he puesto.
INGREDIENTES:
- 2 masas de hojaldre
- 1 pechuga de pollo (la mía pesaba 1.200 gr. con el hueso)
- 1 cebolla y media
- 2 dientes de ajo
- ralladura de un limón
- 2 cucharadas de RAS EL HANOUT (es una mezcla de especias que se utiliza para los pinchitos y cous-cous, en AlCAMPO lo venden)
- 125 gr. de pasas sultanas
- 40 gr. de piñones
- Canela molida para espolvorear
- Azúcar glass para espolvorear
- Huevo para pintar
- Sal
- Aceite de oliva
Ponemos la pechuga entera en una olla con agua hirviendo y un poco de sal (yo lo tuve en la olla express durante unos veinte minutos porque la pechuga era muy grande). Cuando esté cocida la dejamos enfriar para después desmenuzar y hacerla trocitos pequeños.
Sofreímos la cebolla y el ajo lentamente en aceite de oliva (picamos finita la cebolla y el ajo). Cuando esté transparente y la pechuga la hayamos desmenuzado, la añadimos al sofrito, y les damos unas vueltas a fuego un poco más alto. Posteriormente añadimos las pasas y los piñones, la ralladura de limón y el Ras el Hanout.
Ponemos un plancha de hojaldre sobre la bandeja de horno y pinchamos con un tenedor para que no suba. Añadimos el sofrito preparado dejando los extremos para después envolver la otra plancha. Cubrimos con la otra plancha, que pincharemos también para que no suba y unimos los bordes. Pintamos con huevo batido e introducimos en el horno precalentado a 200º durante unos 20 ó 25 minutos (cuando esté doradita).
Sacamos del horno y epolvoreamos con azúcar glass y canela molida.
Esta receta es para los enamorados de la cocina marroquí, a los que nos gustan las comidas con abundantes especias. Espero que sea de vuestro agrado.
Lidia.
Esta es la primera vez que preparo estas pastas y, seguramente, no será la última porque aparte del resultado, que es exquisito, lo mejor es la rapidez con la que se preparan, en poco más de media hora tenemos estas pastitas, listas para esos invitados improvisados al café o al té (pensarán que llevamos todo el día preparándolas, ja, ja...). La receta original no se de quién es pero la podéis encontrar en numerosos blogs de cocina.
INGREDIENTES:
•300 g de almendra cruda molida
•2 huevos medianos
•180 g de azúcar•1 cucharada de azúcar vainillada
•1 cucharadita de levadura de pastelería
•70 g de harina
•1 cucharada sopera de agua de azahar
•Azúcar glass para rebozar
PREPARACIÓN:
Se precalienta el horno a 180º mientras se hacen las pastas.
Se mezcla la almendra molida con el azúcar y el azúcar de vainilla, la levadura y la harina en un bol. Se incorporan después los huevos batidos como para tortilla y el agua de azahar. Se mezcla todo bien y se van haciendo pequeñas bolitas con la masa, se rebozan en el azúcar glass y se ponen en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear.
Hay que ponerlas un poco separadas, porque con el calor del horno crecen y casi doblan su volumen. Se hornean durante unos 15 minutos, o el tiempo necesario para que se queden doradas y craqueladas.
Con estas cantidades pueden salir de 30 a 40 galletas
Ya habréis comprobado lo fácil que es esta receta también, ¿no?
Lidia.
Y aprovechando la receta de ayer, hoy os pongo un pan marroquí. Está bastante bueno y es de las cosas que más me sorprendió en mi viaje a Tánger del año pasado.
INGREDIENTES:
- 300 gr. de harina de fuerza
- 200 gr. de sémola fina
- 25 gr. de levadura fresca (un cubilete de los que venden en Mercandona)
- 1 cucharadita de café de sal
- 400 ml. de agua tibia
PREPARACIÓN:
Mezclar los 300 gr. de harina con los 200 gr. de sémola. Hacer un hueco en el centro, poner la levadura con un poco de agua y mezclarla con los dedos hasta que se disuelva totalmente la levadura.
Vertemos el agua poco a poco, mezclando con la mano hasta que tengamos una masa manejable. Amasamos bien.
Vertemos un poco de agua, ponemos encima la masa, aplastándola con los nudillos, plegarla y aplastarla de nuevo con los nudillos. Seguimos aplastando hasta la absorción total del agua.
Ponemos una cucharada de café de sal con un poco de agua, ponemos la masa encima y aplastamos con los nudillos hasta la absorción total del agua.
Disponemos medio vasito de sémola fina en la superficie. Mojamos las dos manos en el agua. Rápidamente dividimos la masa en dos y disponemos sobre la sobre la sémola. Formamos dos bolas y las cubrimos todas de sémola fina.
Disponemos las bolas sobre un paño enharinado. Ponemos un poco de sémola por encima y aplastamos con las manos. Tapamos y dejamos reposar 20 o 30 minutos.
Después de este tiempo lo ponemos sobre papel de horno en una bandeja y pinchamos con un tenedor.
Metemos en el horno, previamente precalentado. Para obtener una corteza blandita, no hay que cocerlo demasiado, hay que cocer el pan a fuego alto, primero por abajo y luego por arriba, vigilándolo (aproximadamente 15 minutos).
Ya tenemos el pan para mojar en el tajene.
Lidia

Hoy os traigo un plato típico marroquí, aunque existen muchos restaurantes españoles en los que aparece en su carta. Espero que os guste.
INGREDIENTES:
Para la carne:
- 1,5 kg de espaldilla de ternera cortado en pociones.
- 1 vaso de vino de aceite de oliva
- 1/2 vaso de vino de aceite de oliva (para añadir en el último hervor)
- 1 Kg de cebolletas
- 4 dientes de ajo
- 4 cucharadas soperas rasas de sal
- 1 cucharada de café de jenjibre molido
- 5 hebras de azafrán natural y la punta de un cuchillo de colorante alimentario
- 1 pastilla de concentrado de carne
Para las ciruelas:
- 1 Kg de ciruelas pasas
- 1 cucharada sopera de canela molida
- 150 gr. de azúcar
- 1/2 vaso de vino de miel
Para decorar:
- 200 gr. de almendras
- 100 gr. de granos de sésamo
PREPARACIÓN:
En una olla a presión, dorar las porciones de carne en aceite de oliva, añadir el ajo rallado, media cebolla cortada en dados, la pastilla de carne, el jenjibre, la sal y los dos tipos de azafrán; cubrir de agua y cocer a fuego fuerte hasta el silbido de la válvula. Reducir el fuego y mantener a fuego lento hasta que la carne esté hecha (unos 30 minutos).
Retirar la carne, y tomar dos cazos de la salsa que se emplearán en la cocción de las ciruelas. Añadir el resto de cebolla cortada en rodajas, y dejar cocer hasta que ésta se ablanden. En su caso, dejar reducir la salsa.
En una cacerola poner la salsa retirada de la olla, salpimentar y colocar las ciruelas previamente lavadas y secadas. Cocer a fuego muy lento hasta que se ablanden. Añadir, entonces, en el siguiente orden, el azúcar, la canela y la miel.
En una sartén tostar muy ligeramente, a fuego muy lento y sin aceite, los granos de sésamo. Retirar rápidamente.
En esa misma sartén, pero con un chorrito de aceite de oliva, dorar a fuego lento las almendras (previamente hervidas, peladas y secadas). Escurrir y secar el aceite con papel de cocina.
En la olla, se añade el resto de aceite de oliva, se vuelven a colocar los trozos de carne, y se lleva a ebullición justo antes de servir.
Se sirven en un plato grande las porciones de carne, se recubren de cebollas y se rocían de salsa. Decorar con las ciruelas cubiertas de granos tostados de sésamo, y disponer las almendras.
Con este plato internacionalizaremos nuestra cocina.
Lidia













