CREMA DE CASTAÑAS Y CHAMPIÑONES
jueves, octubre 29, 2020
Seguimos con recetas otoñales, aprovechando los ingredientes de temporada. En esta ocasión he preparado una crema muy sabrosa de castañas y champiñones. Se prepara en poco más de media hora y podéis disfrutar de ella tanto para un almuerzo como para una cena. Espero que os guste.
INGREDIENTES PARA LA CREMA DE CASTAÑAS Y CHAMPIÑONES (salen los dos cuencos grandes de la foto):
- 1 puerro
- 250 gr. de castañas
- 150 gr. de champiñones + 50 gr. de champiñones
- 1 patata mediana
- 500 ml. de caldo de pollo
- 100 ml. de vino blanco
- 150 ml. de leche evaporada
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal
PREPARACIÓN DE LA CREMA DE CASTAÑAS Y CHAMPIÑONES:
Rajamos las castañas y asamos en el horno a 200º durante 15 minutos.
Mientras, en una cazuela rehogamos durante 10 minutos en tres cucharadas de aceite el puerro cortado en rodajas finas. Añadimos los champiñones cortados en láminas y rehogamos cinco minutos más. Entonces añadimos una patata pelada y cortada en cuadrados no muy grandes. Añadimos el vino y dejamos evaporar.
Mientras tanto pelamos las castañas y también añadimos a la cazuela. Pasados unos minutos añadimos el caldo de pollo y dejamos a fuego medio durante unos 25 minutos.
Comprobamos que las patatas están tiernas y entonces añadimos la leche evaporada. Trituramos todo bien.
Laminamos los champiñones que teníamos reservados y rehogamos durante unos minutos.
Servimos la crema con unas champiñones laminados por encima y un poco de cebollino picado.
Feliz jueves.







3 comentarios
Nunca comi um creme com castanhas , mas provaria esse com muito gosto.
ResponderEliminarEsta fantástico.
Nice blog that you've shared.!!
ResponderEliminarI like this cream and Thanks for sharing its complete procedure of preparation!!
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No fue una racha cualquiera la que me metió de lleno en esto, sino una mezcla rara de curiosidad y necesidad de romper la rutina; en medio de eso terminé probando stake chile, y desde ahí todo se volvió más intenso de lo que esperaba. No hablo solo de ganar o perder, sino de esa sensación de leer el ritmo del juego, de intuir cuándo apretar y cuándo soltar, casi como si fuera un pulso propio. Hubo noches en las que me confié de más y otras donde jugué frío, calculando cada movimiento, y ahí es donde realmente aprendí. Si algo puedo decir sin vender humo: pon límites claros antes de empezar, porque cuando entras en la dinámica es fácil dejarse llevar. Disfrútalo, sí, pero con cabeza; el juego cambia completamente cuando tú controlas el ritmo y no al revés.
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