Desde finales de Septiembre hasta Febrero tengo la suerte de comer unas naranjas extraordinarias, y eso gracias a los siete árboles que tiene mi suegro. No he probado nunca, salvo una vez en Murcia, naranjas tan buenas como éstas, y el zumo de naranja que me tomo cada mañana es un bálsamo revitalizante del que sólo puedo presumir durante estos meses. Cuando se acaban ya no hay color, voy probando en muchos comercios, pero ningunas como éstas, totalmente ecológicas y salvajes, como digo yo, ya que todo lo que él cría en su pequeño huerto nace salvaje, sin ningún tipo de producto que interfiera en su normal crecimiento. Así que ahora voy a aprovechar las últimas naranjas para hacer alguna elaboración, como la mermelada que aún este año no la he hecho, o alguna cosilla de respostería, como este bizcocho.
Se trata de la receta del bizcocho de naranja que viene en el libro para la thermomix, pero adaptada al método tradicional, aunque la he tuneado, ya que he añadido en lugar de yogurt, el buttermilk que me ha sobrado de hacer el queso fresco. También le he puesto glasa por encima con sabor a naranja también. Así que se convierte en un rico bizcocho con un gran sabor a naranja. Nos queda un bizcocho húmedo delicioso. En lugar de poner la naranja entera he seguido el consejo de Joaquina, de La cocina de los inventos, de pelar la naranja, y echar la piel, y luego quitar la parte blanca de la naranja y añadir la naranja entera, con ello se evita que la parte blanca de la naranja amargue el bizcocho.
INGREDIENTES:
- 250 gr. de azúcar
- 3 huevos
- 250 gr. de harina
- 125 gr. de buttermilk (lo podéis encontrar en LIDL o Alcampo, o hacerlo casero, o también podéis poner un yogurt natural como venía en la receta original)
- 100 gr. de aceite de girasol
- 1 pizca de sal
- 1 naranja
- 1 sobre de levadura química, tipo Royal
- Para la glasa:
- 150 gr. de azúcar glass
- 1 clara de huevo
- Zumo de naranja
- Para decorar:
- Unas rodajas de naranja (si tenéis confitadas, mejor)
PREPARACIÓN:
Lavamos la naranja y vamos pelando la piel, de forma que no se quede nada de la parte blanca adherida a ésta. Después quitamos la parte blanca de la naranja, desechamos y añadimos el resto de la naranja junto a la piel en un bol. Añadimos los huevos y el azúcar y batimos todo bien con la batidora, si es de vaso mejor. Después añadiremos el buttermilk o el yogurt y el aceite de oliva, entonces iremos batiendo con una batidora de varillas. Poco a poco iremos añadiendo la harina, la sal y la levadura, previamente tamizadas. Seguimos batiendo hasta obtener una mezcla homogénea.
Engrasamos un molde (yo he puesto spray desmoldante, y lo he puesto en un molde desmontable, pero queda precioso en un molde plum cake, más fácil de tener por casa), y vertemos la masa. Metemos en el horno precalentado a 180º durante al menos 45 minutos, o hasta que al pinchar con una brocheta ésta salga seca.
Después de ésto abrimos el horno y lo dejamos entreabierto unos cinco minutos. Sacamos el molde y lo dejamos sobre la rejilla de enfriar unos diez minutos. Entonces procedemos a desmoldar con cuidado y dejamos de nuevo sobre la rejilla para que termine de enfriarse. Mientras, prepararemos la glasa, con una batidora de varillas (o a mano también podéis hacerlo) semimontamos la clara de huevo y añadimos el zumo de media naranja, después vamos añadiendo el azúcar glass tamizado, poco a poco, hasta que la glasa adquiera una consistencia adecuada. Entonces volcaremos sobre el bizcocho, poniendo por encima las rodajas de naranja para adornar. Esperamos a que se seque completamente la glasa antes de servir.
Y ahora sólo nos queda disfrutar de este rico bizcocho durante el fin de semana. Así que pasadlo bien.
Lidia.
