CÓMO HACER CEBOLLA FRITA CRUJIENTE

jueves, agosto 23, 2018


Hace años, gracias a IKEA, descubrí la cebolla frita crujiente, y en mis "viajes" a la famosa tienda sueca siempre se venía conmigo un tarro de cebolla frita. Siempre me ha dado mucho juego, en ensaladas, hamburguesas, perritos calientes, tortilla de patatas, etc...., por lo que cuando empecé a encontrarla en casi todos los supermercados me pareció estupendo, y nunca ha faltado en mi despensa. Hasta que decidí prepararla en casa, y así evitar el aceite de palma que cuenta entre sus ingredientes comerciales.

Se trata de una elaboración sumamente sencilla y que, cuando la probéis, no vais a querer comprarla más. Cuando la hago en casa sólo hago una cebolla grande, y me sale la cantidad que veis en la foto. Podéis guardarla durante una semana, más o menos, por lo que no os recomiendo que hagáis más cantidad. 


INGREDIENTES:


  • 1 cebolla hermosa
  • 2  cucharadas de harina
  • Un poco de sal
  • Abundante aceite de oliva virgen extra para freírla



PREPARACIÓN:


Quitamos las capas superficiales de la cebolla y lavamos bien. Secamos.  Cortamos en juliana, aunque podéis cortarla de un tamaño más pequeño, como la comercial, eso sí, la cortaréis de forma uniforme, para que se fría de forma uniformemente también. 





En el mismo bol donde la tengamos añadimos las cucharadas de harina y un poco de sal, y removemos bien para que se impregne la cebolla. Con esta cantidad será suficiente, porque no queremos que quede rebozada, sólo con ese toque de harina para que quede crujiente.



Mientras tanto habremos puesto a calentar abundante aceite de oliva virgen extra en una sartén profunda, y cuando ésta esté caliente añadimos la cebolla por tandas (yo lo he hecho en cuatro tandas, para que os hagáis una idea). Nos interesa que no se peguen entre sí, por lo que, con la espumadera, iremos removiendo de vez en cuando para evitar que se apelmacen. Sacamos cuando la veamos dorada y dejamos escurrir totalmente sobre papel absorbente. Es importante que esté escurrida y totalmente fría antes de introducir en el bote donde la vais a conservar, para así evitar que se ablande en algún momento.




En esta ocasión, para que veáis un posible uso, la he preparado con una ensalada: canónigos, tomates cherry, queso de cabra y cebolla frita crujiente, y una vinagreta con un buen AOVE, vinagre balsámico y un poco de sal. Totalmente deliciosa.

Es muy cómodo tener un bote en la despensa y sacarlo para preparar unas improvisadas hamburguesas, por lo que nos ahorra muchísimo tiempo. Probad la receta y ya me contáis.



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