Ya hace tiempo quería preparar esta receta, una de aquellas recetas indispensables en este pueblo, quizás la más repetida en reuniones familiares. En Salobreña cuando celebramos algo, lo hacemos con choto. Normalmemente los chotos (o cabritos) los venden directamente los pastores de la zona. En este caso yo lo he comprado en la carnicería, que los vendían por cuartos (una cuarta parte del choto, y ésta es la cantidad que he hecho). Esta forma de preparación es una variante del "choto al ajo cabañil", muy típico de Granada y de Almería. Aquí la gente le llama directamente choto, para ellos no hay otra forma de prepararlo, si comen choto es así. Y claro, ¿quién es el maestro?, pues el maestro es un tío mío, "el tito Manuel", hace años que él y mi tía, Paqui, tenía un Chiringuito, "La Palmera", a pie de playa (por suerte todavía se mantienen este tipo de negocios, pese a la ley de costas), y uno de los platos estrella era el que preparaba él, éste, el choto "al maestro", y la gente venía expresamente a tomarlo a su chiringuito. Aunque a mí este choto me trae recuerdos aún mas entrañables, el de aquellas reuniones familiares en las que siempre lo preparaba él con aquella perola tan grande, y alrededor de la que jugábamos todos los niños de la familia, que eramos muchos. Con el tiempo he descubierto que lo que parecía que preparaba con tanta precisión, no era así, ya que nunca ponía cantidades exactas, y a veces sorprendía con algún que otro ingrediente. Siempre lo hacía a ojo, pero claro, yo nunca lo he probado tan bueno como el del maestro. Y de hecho, el otro día, cuando le pedí la receta me la dió sin cantidades fijas, a ojo.
El resultado ha sido muy satisfactorio, aunque no se puede comparar con el que se hace en los cortijos sobre las brasas, nunca será lo mismo hacerlo en un fuego de vitrocerámica, como es mi caso. De cualquier forma, hoy quiero compartir la receta de un maestro, y con ella quiero participar en el concurso organizado por Ana, de Las Recetas de Mamá, que consiste en presentar una receta típica de nuestra tierra, y en el que el premio consiste en diez libros de "Un país para comérselo" (uno para cada uno de los diez ganadores).
INGREDIENTES: (los ingredientes son para un cuarto de choto, si lo hacemos entero tendremos que multiplicar por cuatro los ingredientes, y si hacemos medio los doblamos):
- Un cuarto de choto
- Una ñora
- Un puñado de almendras sin piel
- 4 dientes de ajo
- Una rebanada de pan frito
- Cuatro cucharadas de aceite de oliva
- Sal
- Un vaso de vino blanco
- Cerveza (según veamos, para que no se quede seco el choto, dependiendo de ésto pondremos la cantidad)

PREPARACIÓN:
Troceamos el choto (en mi caso lo hizo el carnicero). Ponemos en una perola (seguro que también tenéis alguna como la de la foto, en casi todas las casas hay una) cuatro cucharadas de aceite. Cuando esté caliente el aceite añadiremos los trozos de choto, que habremos salado con antelación. Entonces pondremos a freír hasta que veamos que la carne ha cambiado de color y ya no esté crudo, después añadiremos el vaso de vino blanco, y dejaremos hasta que veamos que la carne esté blanda (tiene que deshacerse en la boca al comerla, de lo contrario quedaría dura), si vemos que se queda sin caldo añadiremos cerveza (sin miedo, yo he añadido dos, no había manera de que la criatura se pusiera blanda).
Mientras se hace el choto, prepararemos el majado. Para ello ponemos a freír la ñora, sólo hasta que se ponga blanda, con cuidado de no quemarla. Sacamos y reservamos, y el mismo aceite añadimos los ajos, las almendras peladas en la rebanada de pan. Cuando esté todo frito añadimos al vaso de la turmix, junto con la ñora, y trituramos bien.
Cuando el choto ya esté casi hecho añadiremos el majado, y dejamos unos quince o veinte minutos hasta que veamos que la salsa no queda cruda (eso lo sabremos si la probamos, claro), rectificamos de sal y retiramos del fuego.
Podemos comer directamente de la perola, como se hace en los cortijos (¡qué estupenda la idea de unas veinte personas alrededor de una perola de choto, tenedor y pan en mano, y en la otra un buen vino o una cerveza!). Desde luego que, para mí, ésta es la mejor manera de degustar este espléndido manjar.
De cualquier forma, sentado o de pie, con vino o con cerveza, lo que sí está claro es que este plato se lleva por lo menos media barra de pan por comensal.
Lidia.




















