Normalmente todas las recetas que preparo suelen gustar en casa (cuando digo ésto quiero decir a mi marido y a mí, a los niños no los cuento, ya sabéis que raritos son para las comidas), y la razón es que suelo realizar siempre recetas acordes con los ingredientes que nos gustan. No se me ocurriría hacer una receta con anchoas (podéis buscar en el blog, no tengo ninguna) ya que no me gustan, y tampoco realizo recetas con aceitunas negras, ya que son de las pocas cosas que no le gustan a mi marido. Y porqué os cuento ésto, pues porque, aunque todas las recetas nos gustan, hay algunas que resultan increiblemente estupendas, y aquí os traigo una de ellas. Es de lo mejor que he probado en los últimos tiempos, tanto en casa como fuera de ella. Y disfrutando de este magnífico plato mi marido me decía que a él le encantan los risottos pero que él nunca los pide fuera de casa porque, salvo en alguna ocasión, en la mayoría de sitios donde los ha probado no le ha gustado nada. Así que tomad nota, si os gustan los risottos os encantará éste.
INGREDIENTES:
- 1/2 cebolla
- Un trozo de calabaza (sobre los cien gramos)
- Una trufa en conserva (en Mercadona la tienen junto con la especias)
- 250 gr. de setas congeladas o en conserva
- 1 vaso de arroz arborio, especial para risottos (el mío marca NOMEN)
- 1/2 vaso de vermut seco (lo podéis sustituir por vino blanco)
- 1/2 litro de caldo de pollo (yo lo hice con una pastilla de caldo de pollo, aunque si os sobra de alguna elaboración, mejor)
- 30 gr. de queso parmesano o grana padano
- Sal
- Pimienta
- Aceite de oliva virgen extra
PREPARACIÓN:
Picamos la media cebolla y la ponemos a pochar en una sartén con unas cucharadas de aceite de oliva esté transparente añadiremos la calabaza picadita (éste maravilloso ejemplar es del huerto de mi suegro, aún tengo pendiente realizar otra receta con ella). Mantendremos en el fuego hasta que la calabaza se ponga tierna. Entonces añadiremos el arroz y dejaremos marear durante unos minutos.
Añadimos el vermut o vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol, entonces añadiremos las setas (las mías eran congeladas y las saqué del congelador una hora antes). Cuando se hayan integrado, iremos añadiendo cucharada a cucharada el caldo de pollo. No echaremos la siguiente hasta que se haya consumido la anterior.
Antes de que se nos acabe el caldo rallaremos la mitad de la trufa y la añadiremos al risotto. Después continuamos echando el caldo, hasta que veamos que ya está el arroz en su punto. Entonces añadiremos el queso parmesano recién rallado y mezclamos hasta que se integre.
Retiramos del fuego y servimos, rallando por encima el resto de trufa que nos queda. He puesto un cortador de corazón y ahí es donde he puesto la trufa, así este rico risotto se puede convertir en una propuesta más para el próximo San Valentín.
Con estas cantidades pueden comer tres personas que no sean muy "hondas", je,je, pero nosotros dos no dejamos ni un grano de arroz. Auténticamente delicioso.
Lidia.
