Ayer de nuevo tuvimos cumpleaños familiar, esta vez el de mi madre, y es que en mi casa cumplimos todos seguidos. A priori no es ningún problema, salvo que no te has recuperado de una tarta cuando ya tienes otra. De nuevo opté por una tarta tradicional, después del éxito obtenido con la tarta de piononos que preparé para el cumpleaños de mi padre. La idea de hacer la tarta de crema catalana me surgió de habérsela visto a mi paisana, Jacky, en su blog Azahar y Miel, aunque la suya la preparó en la Thermomix. Después de indagar en la red la receta de la tarta de crema catalana encontré que Carlos Dube, en Mercado Calabajío, la tiene publicada desde hace varios años, la misma versión que Jacky, pero hecha de forma convencional, aunque él con el toque de naranja. Seguí los pasos de Carlos, sin ponerle naranja, y para decorarla opté por azúcar en granillo, al igual que Jacky, y por mi cuenta decidí completar la decoración con nata, esta vez usando la famosa boquilla 1M, para hacer forma de rosas.
La tarta ha resultado un éxito, gustó mucho, incluso a mi madre más que la de piononos. Pero el caso es que yo no le voy a poner el sobresaliente, pese a estar muy buena, el corte no es de diez. Yo ésto lo achaco a la gelatina en polvo, no estoy muy acostumbrada a usarla y yo creo que no hizo su efecto como es debido. La próxima vez que prepare esta tarta la haré con gelatina en hojas, cuyo uso si que lo tengo dominado. Con respecto al montaje de la tarta volví a hacer una plancha de bizcocho genovés para la base y para los laterales, al igual que hice con la de piononos, sustituyendo la base de galletas y mantequilla que lleva esta tarta en todas sus versiones, puesto que ni a mi madre ni a mi nos gusta mucho.
INGREDIENTES:
- Para el bizcocho genovés:
- 3 huevos
- 75 gr. de azúcar
- 37 gr. de harina
- 37 gr. de maicena
- 20 gr. de leche
- Almíbar para calar el bizcocho:
- Medio vaso de agua
- La mitad de medio vaso de azúcar
- Para la crema catalana:
- 6 yemas de huevo
- 150 gr. de azúcar blanco
- 400 ml de nata
- 350 ml de leche
- 40 gr. de maicena
- Piel de limón
- Una rama de canela
- 1 sobre de gelatina en polvo (10 gr.). Como digo yo pondría 6 hojas de gelatina en hojas
- Azúcar moreno
- Para la decoración:
- Granillo de almendra
- 400 ml. de nata para montar
- 120 gr. de azúcar glass
PREPARACIÓN:
Se trata de una tarta que se prepara de forma rápida, si no queréis decorarla y hacer la versión de Carlos, sólo hay que hacerla y esperar a que cuaje. Yo como la compliqué un poco más pues tuve que hacer varios pasos, pero todos en uno, y la decoración al día siguiente. Para empezar haremos el almíbar, calentamos el agua y el azúcar y dejamos hervir durante unos cinco minutos. Después haremos la plancha de bizcocho genovés. Para ello separamos las claras de las yemas, y batimos estas últimas junto con el azúcar, hasta que blanquee, después añadimos la leche, seguimos batiendo y por último incorporamos la harina y la maicena con la ayuda de una espátula. Por otro lado montamos las claras a punto de nieve y después incorporamos con movimientos envolventes a la mezcla anterior. Extendemos esta mezcla en una bandeja de horno con papel de hornear y horneamos en el horno precalentado a 250º durante unos cinco minutos. Sacamos, damos la vuelta sobre otro papel de hornear y extendemos un poco con el rodillo, después de despegar el bizcocho del papel. Con la ayuda del aro del molde que vamos a utilizar (yo uno de 18 cm.), recortamos un círculo del mismo tamaño de la base. Después con lo restante cortamos varias tiras para forrar los laterales del molde (podéis ver como lo hago para la tarta de piononos)
Después preparemos la crema pastelera. Para ello calentamos la leche (reservando un poquito) con la rama de canela y la cáscara de limón. Dejaremos que vaya infusionando, pero que no llegue al punto de ebullición. Por otro lado batimos los huevos junto con el azúcar y luego añadimos la maicena, y la incorporamos bien con las varillas manuales. Añadimos ahora la nata y seguimos removiendo. Sacamos el palo de canela y la piel del limón y añadimos la mezcla de las yemas a la leche, ponemos al fuego de nuevo y seguimos removiendo. Disolvemos la gelatina en la leche que teníamos reservado y añadimos a la mezcla, dejamos a fuego bajo hasta que veamos que sube la mezcla (la mía no subió mucho). Si queréis añadir la gelatina en hojas, las hidrataremos primero y, una vez hidratadas, las añadiremos a la mezcla hasta su completa disolución. Calamos un poco los bizcochos con los que hemos forrado el molde (éste lo habremos engrasado antes y puesto papel de hornear debajo de la base) con el almíbar y añadimos la mezcla. Tapamos con papel de aluminio y metemos en el frigorífico hasta que cuaje la mezcla, mejor de un día para otro. Yo desde el principio pensé que no iba a cuajar, de hecho fue una sorpresa poder cortar la tarta y que no se rompiera pues no veía mucha estabilidad en la mezcla, por suerte, aunque bailaba un poco, al final tuvo foto del corte.
Al día siguiente, cuando haya cuajado sacamos y decoramos. Primero añadimos el azúcar moreno por encima y quemamos con el soplete. Después añadimos granillo del almendra por los laterales de la superficie, y, por último, montamos la nata, añadiéndole el azúcar al final y metemos en una manga pastelera con la boquilla que más os guste. Con la ayuda de una espátula pequeña untaremos los laterales de la tarta (de bizcocho) con un poco de nata, para que así quede adherida la nata después a la tarta. Decoramos con la nata a nuestro gusto.
Bueno, espero que os haya gustado mi versión de la tarta, decir que no sobró nada, y que estaba muy buena, pese a la poca estabilidad en el corte (aunque ya os lo he dicho luego quedó mejor de lo que me esperaba). Os dejo con ella todo el fin de semana, y espero que paséis un buen fin de semana precarnaval y presanvalentín.
Lidia.
































