Esta mañana os comentaba en la entrevista que he publicado para Paperblog que es mi cumpleaños. otro día más de esos que parece especial porque cumples años, pero que en el fondo no es más un recordatorio de que te haces más vieja, no?. Total que ya van 37. Y otro más sigo celebrándolo con todos vosotros, ofreciendo un trocito virtual de mi tarta para cada uno de los que paséis por aquí a verla. Esta tarta para mi va a ser recordada por muchísimo tiempo. No porque sea bonita, que creo que lo es, no porque tenga un corte espectacular, que sin ánimo de ser pretenciosa también lo tiene, no porque me costara realizarla, ya que tuve que repetir la cobertura porque la original no tenía suficiente consistencia para hacer los volantes, ni tampoco pasará a la historia porque he usado para decorarla las primeras fresas del huerto de mi suegro. Esta tarta va a pasar a la historia, porque ayer, cuando iba a soplar las velas, para poder hacerlo junto con mi marido y mis hijos, ya que hoy no hemos podido coincidir, cuando empecé a fotografiarla mi cámara de fotos sufrió un accidente y se llevó un golpe y se me rompió el objetivo. Total, que no imagináis el mal rato que me llevé, ya ni soplé las velas ni nada por el estilo, de hecho aún no las he soplado, he ido compartiendo trozos de esta tarta con todas las personas queridas, pero hasta que no estén en casa mi marido y mis hijos, esta tarde, con el último trozo, apagaré las velas. No imagináis lo importante que es para mi la cámara, es parte de este proyecto que se llama blog, y sin ella es difícil llevar a cabo este trabajo. El nuevo objetivo ya casi está en camino, porque sin mi cámara es imposible seguir actualizando el blog de la forma que a mi me gusta, con fotos bonitas. De hecho, como veréis, las últimas fotos de este post las he hecho con el móvil, y además de que la luz es diferente a la de ayer, la calidad de las fotos no es la que me gusta ofrecer para mis trabajos. Menos mal que tengo en la recámara algunas recetas que pasarán por aquí mientras consigo el nuevo objetivo de mi cámara.
Me costó decidirme también por la tarta que iba a elegir, lo único que tenía claro es que fuese con capas de bizcocho degradadas en su color, un ombre cake, como se le llama a este tipo de tartas, aunque no tenía muy claro cuál iba a ser la decoración final. La receta base de esta tarta la cogí, como no, de Bea Roque, de su rincón, donde nos ha dado a conocer aquí en España todo este tipo de preparaciones americanas que tanto éxito tienen en nuestro país en los últimos tiempos. Bea, puso una decoración más sencilla, pero yo, por rizar el rizo, quise hacerle estos volantes, y convertirla en una ruffle cake, que aunque parezca difícil no lo es para nada, aquí os dejo un vídeo donde podéis comprobar que se trata de una decoración muy sencilla. Mis cambios con respecto a la versión de Bea son algunos, por ejemplo el relleno, que ella le puso mermelada de albaricoque y yo le he puesto de frambuesas, así como que ella le añade a cada bizcocho pasta de frambuesa que yo no la he podido conseguir, por lo que los míos son el mismo bizcocho pero sin esa pasta. En cuanto a la cobertura Bea le puso nata con queso philadelphia y un poco de pasta de frambuesa (ella le dio color a toda la tarta con esta pasta, yo tuve que usar colorantes), yo intenté emularla, pero añadiendo mermelada de frambuesa a la cobertura, lo que me bajó la consistencia de la misma y se me vino abajo para hacer los volantes. A última hora tuve que montar nata y colorearla un poco, aunque en la parte de arriba y debajo de los volantes sí que lleva la misma cobertura de Bea, y hacer los volantes sólo con nata. La cobertura primera es mucho más rica que la de sólo nata, pero fue la única forma de poder elaborar los volantes. Si no queréis ponerle la cobertura de nata, os recomendaría que le pusiérais la que use para la red velvet, que si que es consistente y con la que hice las rosas. Sin más dilación paso a detallaros la receta.
INGREDIENTES:
- 375 gr. de harina bizcochona (Bea le puso harina normal y le añadió una cucharadita de levadura en polvo tipo Royal)
- 1/2 cucharadita de sal
- 250 gr. de mantequilla
- 350 gr. de azúcar
- 4 huevos grandes o 5 medianos
- 2 cucharaditas de extracto de vainilla
- Colorante Pink de Wilton
- Para el relleno:
- Mermelada de frambuesa
- Para la cobertura:
- 1 Kg. de nata (sobra algo)
- 300 gr. de azúcar glass (depende del dulzor que queráis conseguir)
- Unas fresas naturales para decorar
- Bolitas rosas y blancas comestibles
PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 175º. Como ya os he comentado en varias ocasiones, como no tengo cuatro moldes iguales de 18 cm. lo que hago es usar los moldes desechables de aluminio que venden en Mercadona. Debo reconocer que los moldes rígidos son mucho mejor y los bizcochos quedan mucho más uniformes, pero si vais a hacer la tarta una vez, el resultado que se obtiene con los moldes desechables es más que aceptables. Tamizamos la harina, la sal, y si la harina no es bizcochona también la levadura, y reservamos. Por otro lado ponemos a batir (yo lo he hecho con la pala de la kitchen aid) la mantequilla junto con el azúcar, durante más o menos 3 minutos, hasta que veamos que la mezcla se ha integrado y blanquea. Añadimos uno a uno los huevos, ligeramente batidos, no añadiendo el siguiente hasta que no se haya integrado el anterior. Mientras añadimos a la leche las dos cucharaditas de extracto de vainilla. Cuando hayamos integrado todos los huevos, añadimos un tercio de la mezcla de harina, después añadimos la mitad de la mezcla de leche y vainilla, de nuevo añadimos otro tercio de la harina, terminamos con la leche, y al final el último tercio de harina. Todo esto lo haremos a velocidad baja.
Pesamos la masa y la dividimos en cuatro partes, a mi me salieron, igual que a Bea, cuatro partes de masa de 380 gr. cada una. Engrasamos el primero de los moldes con spray desmoldante o mantequilla. Y añadimos una de las partes. A la segunda le añadimos un poco de colorante rosa (teniendo en cuenta que luego pierde color en el horno), y añadimos a otro molde, que habremos engrasado también. Estos dos moldes irán ya al horno, puesto que, en el mío, por lo menos no caben todos. Mientras preparamos las otras dos masas, a la tercera le añadimos más cantidad de colorante que a la anterior, de nuevo añadimos a uno de los moldes engrasado. Y a la última le añadiremos más cantidad que a las anteriores, todo ello para conseguir el efecto de degradado en los bizcochos. Hornearemos en dos tandas entonces y durante unos 25 o 30 minutos, o hasta que al pinchar con una brocheta ésta salga limpia.
Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla durante unos diez minutos, entonces desmoldamos y dejamos que se enfríen totalmente las planchas. Cuando todas se hayan enfriado las envolveremos en papel film y las llevaremos al frigorífico hasta el día siguiente.
Al día siguiente rellenaremos cada capa con una generosa cantidad de mermelada (de saber que la primera cobertura no me iba a servir para hacer la decoración hubiese rellenado cada capa con un poquito de esta mezcla tan rica, no que al final se me ha quedado un kilo de cobertura que estamos comiendo como si fuera yogur...., si cuando os he dicho que me iba a acordar de esta tarta no me equivocaba). Montaremos la nata bien fría con ayuda de las varillas e integraremos el azúcar glass casi al final, después añadiremos el colorante hasta conseguir el rosa que más nos guste. Con una ligera cantidad de relleno cubriremos la tarta, dejando completamente liso su exterior (¿os acordáis de ese tutorial de Bea donde nos enseña a hacerlo?, si no aquí os dejo el enlace). El resto de relleno lo meteremos en una manga pastelera y con la boquilla especial para hacer volantes (en el vídeo podéis ver de cuál se trata) iremos haciendo los volantes pegando la boquilla a la tarta y haciendo movimientos en zig zag de delante hacia atrás, empezando por abajo hasta llegar arriba, podéis marcar unas guías antes de empezar para que cada fila de volantes sea del mismo tamaño (yo lo lo hice). Después en la parte de arriba pondremos fresas partidas por la mitad para decorar y terminamos añadiendo unas bolitas de azucar blancas y rosas. Reservamos hasta la hora de servir.
Últimamente no os cuento más que penas en el blog (veáse las imperfecciones de mis macarons), pero no me vale un blog que sólo ponga recetas perfectas, como humanos que somos erramos muchas veces, pero la virtud está en saber responder ante las adversidades y terminar lo que estamos haciendo como mejor podamos. Al final acabé satisfecha con el resultado de la tarta, aunque horas antes me entraron ganas de cogerla y tirarla a la basura, después de ver que la cobertura no me servía (un litro de nata, dos tarrinas de queso philadelphia y mermelada de frambuesas, ummmm, con lo bueno que estaba). Espero que de mis errores aprendáis y todas estas cositas que os cuento en off os sirvan para mucho.
Ya os dejo por hoy, que me he hecho pesada con las dos entradas, si no habéis leído la entrevista de esta mañana os dejo el enlace.
Lidia.





































