Esta semana terminamos con otra tarta, al igual que la semana pasada, pero ésta vez se trata de una tarta salada. Aún no le había dado el homenaje que se merecía Marichu, tenía que preparar una receta suya, y que mejor que una que ya había probado, hecha por su hija Begoña. Esta tarta de cebolla fue uno de los platos estrella de nuestra kedada en Nerja, y ya le dije a Begoña que no tardaría en prepararla. Y así ha sido. Se trata de una tarta deliciosa, tipo quiché, y lleva leche evaporada, en lugar de nata, lo que la aligera en gran medida. Begoña prepara la masa quebrada casera, aunque yo, como siempre por falta de tiempo, fui por la vía rápida y usé masa quebrada de LIDL. Si queréis preparar la masa casera podéis pinchar en este enlace donde Begoña os pone la receta.
INGREDIENTES:
- 1 lámina de masa quebrada
- 1 kg de cebollas
- 150 gr de bacon
- 4 huevos
- 1 lata de leche evaporada (yo puse IDEAL)
- 50 gr. de queso enmental rallado
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta
PREPARACIÓN:
Sea con masa quebrada casera o con una refrigerada como la mía, lo primero que tendremos que hacer es engrasar un molde redondo rizado (mas pequeño si queréis más groso). En caso de que éste no sea desmontable, pondremos dos trozos de papel en forma de cruz dentro del molde para facilitar el desmoldado posteriormente. Extendemos la masa sobre el molde y cubrimos éste con toda ella, procurando que los extremos queden bien fijados, cubrimos con papel de hornear y añadimos peso encima de ella (podéis usar legumbres como garbanzos o habas, o aprovechar y poner almendras encima para tostarlas). Así lo llevaremos al horno precalentado a 180º durante unos diez minutos (como sabéis el peso se pone para que la masa no crezca en el horno).
Mientras tanto, pelamos las cebollas y las cortamos en juliana y el bacon en tiritas pequeñas. Pondremos a pochar todo en una sartén con aceite de oliva hasta que la cebolla esté transparente. Cuando hayan pasado diez minutos sacamos la masa del horno y retiramos el peso que habíamos puesto encima. Reservamos. Comprobamos que la cebolla y el bacon se han sofrito lo suficiente (cuando la cebolla esté transparente) y sacamos y escurrimos el exceso de aceite. Batimos cuatro huevos, añadimos el contenido de la lata de leche evaporada, rallamos el queso y mezclamos y añadimos la mezcla de cebolla. Salpimentamos.
Vertemos la mezcla sobre la masa y llevamos al horno nuestra tarta durante unos 30 o 40 minutos, o hasta que al pinchar con una brocheta ésta salga limpia y retiramos. Dejamos templar un poco antes de desmoldar, bien con la ayuda del papel en caso de no ser desmontable el molde o desmontando éste en caso de que sí lo sea. Es una tarta que gana con las horas, podemos tomarla tanto templada como fría o si queréis recién hecha. Este tipo de preparaciones son ideales para llevarlas a cualquier reunión familiar o entre amigos o, incluso al trabajo. Ya veréis como no os defraudará.
Marichu fue una mujer extraordinaria que yo tuve el gusto de conocer en los últimos meses de su vida. Como sabéis todos los que seguís a Begoña, ella tiene un repertorio muy extenso de grandes recetas de Marichu (y muy bien completados con recetas propias de Begoña también). Tristemente Marichu nos dejó hace poco más de un mes, pero su recuerdo seguirá en nosotros y sobretodo ese amplio repertorio de recetas con el que tendremos el gusto de deleitarnos siempre.
Hasta siempre Marichu.
Lidia.































