Yo no soy una persona que pruebe mucha variedad de helados en las heladerías, en este aspecto no soy nada innovadora, y, de hecho, siempre, suelo pedir los mismos sabores, dos o tres diferentes, y nada raro, por supuesto. Pero desde que tengo la heladera he probado con helados que, de otro modo, nunca se me hubiese ocurrido probar. Y éste es uno de ellos, aprovechando, de nuevo, mi limoncello casero. Al igual que la receta de bizcocho de limoncello que os traía la semana pasada, esta receta del helado también la he improvisado sobre la marcha, pero con la total seguridad de que con los ingredientes que lleva no podría fallar el helado. Y así ha sido, el obtenido ha sido un delicioso y fresco helado con un sabor intenso a limoncello.
INGREDIENTES:
- Una lata de las pequeñas de leche condensada
- 400 ml. de nata para montar
- 3 claras de huevo (yo puse claras pasteurizadas, aprovechando un bote que tenía abierto)
- 50 ml. de limoncello
PREPARACIÓN:
Lo he preparado con la heladera, pero, como en todos los casos, se puede hacer sin ella, sólo teniendo la precaución de ir removiendo en intervalos de una hora más o menos durante unos cuatro o cinco veces el helado, para que no nos cristalice en el congelador.
Lo primero que haremos es montar la nata, para ello usaremos unas varillas eléctricas. Yo desde que tengo la kitchen aid siempre monto la nata con ella. Cuando la hayamos montado la meteremos en el frigorífico y reservamos.
Después montaremos las claras de huevo a punto de nieve también con varillas eléctricas.. Será cuando el merengue haga picos y al poner boca abajo el bol donde lo hayamos montado éste no se mueve. Ahora pondremos en un bol grande la leche condensada y añadiremos el limoncello, mezclando bien. Sacamos el bol de la nata del frigorífico y vamos poniendo ésta en la mezcla anterior, con la ayuda de una espátula, con movimientos envolventes. Haremos lo mismo con las claras de huevo montadas. Integramos todos y actuaremos según tengamos heladera o no.
Si tenemos heladera meteremos el mix en el frigorífico durante al menos cuatro horas y después pondremos en la heladera, según las instrucciones de ésta, a mantecar, durante una media hora o quizás menos. Si no tenemos heladera metemos directamente en el congelador la mezcla bien tapada, y sacamos cada hora, y removemos con la ayuda de unas varillas o un tenedor, metemos y volvemos a sacar a la hora, ésto durante unas cuatro o cinco veces, hasta que veamos que el helado ha adquirido una textura cremosa y no ha cristalizado. A mi personalmente, después de sacar de la heladera me gusta congelarlo durante al menos dos horas, porque para mi esa es la textura perfecta del helado.
Ya habéis visto que no es nada difícil preparar helado en casa, y de cualquier sabor practicamente, y no hace falta tener heladera para ello. Así que ahora, en plena temporada heladera, no podéis tener excusa para no hacerlos.
Y con este helado fresquito y de sabor delicado, os dejo este fin de semana, en el que, como sabéis tenemos quedada aquí en mi pueblo. Ya os contaré a los que finalmente no venís, como hemos pasado el día, o los días, ya que tenemos todo el fin de semana completo con actos y encuentros entre blogueros. El lunes, si no estoy muy cansada, prometo traeros la crónica del fin de semana.
Lidia.

















